
La gente aumenta el volumen de la voz en los bares, algunos espontáneos incluso cantan. Se nota cierto nerviosismo en el personal.
Los niños un poco más inquietos de lo normal, como cuando hay luna llena, los pájaros parecen impacientes, el aire se vuelve espeso, corre un viento alocado que trae humedad desde la sierra. Creo que va a llover, estamos barruntando agua.
Dentro de poco vendrán nubes negras a limpiar de polvo las marchitas plantas, el olor a tierra mojada, eucalipto y jara, es inminente. Por eso os propongo un ejercicio espiritual, os propongo que estéis pendiente del cielo, y cuando caiga el primer chaparrón, desplazaos a la salida del pueblo para dar un paseo por el campo.
Caminad tranquilamente mientras la lluvia moja todo el cuerpo, olvidad todas las cosas que os agobian, solamente disfrutad de la sensación de limpieza que os deja esta primera lluvia. El agua nos lava los malos rollos, nos libera del calor acumulado durante este duro verano.
Parece que pesemos menos...











